Casi todas las historias se entienden mejor cuando sabes cómo empezó todo.
A Inma la conocí hace años, casi por casualidad. Yo estaba montando la película de otra boda y necesitaba unos planos de un parte meteorológico. Encontré un vídeo suyo presentando el tiempo y le escribí para preguntarle si podía utilizarlo. Me dijo que sí, que no había problema. Y también me dijo algo que entonces sonaba bonito, pero lejano: que le gustaba mucho mi trabajo y que, si algún día se casaba, le gustaría que yo contara su boda.
Pasó el tiempo.
Y un día me escribió para decirme que ese momento había llegado.
Se casaba con Mariano y quería que yo hiciera la película y las fotografías de su boda.
La historia de ellos también empezó con una pantalla. Mariano vio a Inma presentando el telediario, le escribió y ella contestó. Primero llegaron los mensajes. Después las conversaciones. Luego los encuentros. Y, poco a poco, algo que había empezado por escrito fue convirtiéndose en una vida compartida.
Su boda fue en el Monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes, Palencia. Un lugar enorme, precioso, con una presencia muy especial. No era simplemente un sitio donde celebrar una boda; era un espacio que parecía formar parte de la historia.
La película se llama “Ficción o realidad”, tomando como punto de partida un texto de Inma en el que aparece esa pregunta: si es mejor escribir la ficción o vivir la realidad. Y en una boda como esta, la pregunta tenía todo el sentido. Porque había algo de relato, de escena, de música, de literatura… pero también algo muy real, muy cotidiano y muy suyo: las miradas, los nervios, la familia, los mensajes que un día empezaron todo.
Además, la ceremonia tuvo algo muy personal. Mariano es músico, pianista, profesor de conservatorio y director de coro. Así que aquello no fue una ceremonia con unas canciones bonitas de fondo. Fue una ceremonia-concierto con coro, orquesta y más de sesenta músicos. La música no acompañaba: sostenía el momento.
Para montar la película quise que también estuviera muy presente la voz de Inma. Ella es presentadora y escritora, y trabajé con fragmentos de su libro para construir pequeñas piezas dentro del vídeo, casi como poemas visuales. Textos suyos, locutados, mezclados con imágenes del día de la boda.
Me interesaba que la película no solo contara lo que pasó, sino que tuviera algo de ellos por dentro: las palabras de Inma, la música de Mariano, la historia de cómo se conocieron y todo lo que ocurrió alrededor.
El resultado es una película que va de lo íntimo a lo enorme. De los preparativos en habitaciones pequeñas a la fuerza del monasterio. De los mensajes escritos al coro y la orquesta. De la emoción contenida a la fiesta, la verbena, el baile y los abrazos.
Porque esta historia empezó con alguien viendo a alguien en una pantalla.
Y terminó —o más bien siguió— con una boda llena de palabras, música, familia y celebración.
Ficción o realidad.
Inma y Mariano.
Película de boda en el Monasterio de San Zoilo, Carrión de los Condes.
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